Licenciado en Derecho, Graduado Social y Master en Gerencia de Servicios Sociales, Jesús Esteban Ortega, lleva casi más de 30 años comprometido con el trabajo de Cruz Roja, organismo que conoce de cerca y en la que además cuenta con una amplia experiencia en la gestión de servicios sociales, y la que preside desde el año 2015. Y es que ahora y más nunca, el programa de Cruz Roja Responde se hace necesario con el fin de ayudar a paliar los efectos del Covid-19 que se están cebando con los colectivos más desfavorecidos. También ahora, y más que nunca, es ineludible el trabajo de esta institución que lleva más de 150 años poniendo el corazón en cada gesto que realiza y llegando al corazón de los Castellanos Manchegos.

Jesús, que momentos más duros nos ha tocado vivir.
Personalmente, quizá por mí manera de ser, yo lo estoy pasando muy mal viendo tanto sufrimiento, sobre todo lo que ha ocurrido en las residencias de nuestros mayores, ha sido muy doloroso.
¿Qué ha supuesto para Cruz Roja la crisis del Covid-19?
Para Cruz Roja ha sido y sigue siendo, puesto que no ha terminado, ni la crisis sanitaria ni la económica, quizá el reto más grande que hemos tenido que afrontar en los 156 años de existencia de Cruz Roja Española. Si bien es cierto, que ya teníamos experiencia en otras emergencias, pero la magnitud de esta pandemia, ha sido y sigue siendo descomunal, tanto a nivel sanitario, como económico y social.
¿Qué le preocupa en estos momentos a Cruz Roja?
Nos preocupan los ciudadanos más vulnerables. Muchas personas van a salir dañadas, psíquica y económicamente, pero vamos a salir, aunque la recuperación será lenta, y mientras llega, habrá que estar muy atentos para que nadie se quede fuera.
¿Qué actuaciones se han puesto en marcha en Castilla la Mancha desde que comenzó el aislamiento para paliar los efectos de la pandemia entra los más desfavorecidos?
Pusimos en marcha el llamamiento “Cruz Roja Responde” con el que hemos dedicado 1.700.000 euros para ayudas de primera necesidad y además muchísimas actuaciones: llamadas telefónicas a mayores y personas solas, reparto de alimentos, de medicinas, pago de ayudas de primera necesidad, acompañar o hacer la compra, transporte de enfermos, etc., etc. Como entidad auxiliar de los poderes públicos, hemos estado a disposición de las distintas administraciones colaborando con todos los medios disponibles.
¿Cuántos trabajadores y voluntarios se han desplegado durante la crisis en Castilla La Mancha?
Tenemos una plantilla de más de 400 trabajadores y todos los días hemos movilizado a cerca de 200 voluntarios/as que se han ido turnando. La respuesta de los voluntarios ha sido increíble, incluso poniendo en riesgo su salud y su vida. Y lo mismo ha ocurrido con los trabajadores, cuyo comportamiento ha sido ejemplar.
¿Cómo ve el agravamiento de las condiciones de los más vulnerables en esta crisis, y el aumento del perfil del trabajador pobre?
Con la crisis económica anterior, ya había trabajadores que no llegaban a fin de mes. El cierre de empresas y el aumento del paro harán que como siempre los más pobres se lleven la peor parte. Quiero ser optimista y esperar que con las actuaciones del Gobierno y de las ONGs, nadie quede olvidado, como decía antes. Esperamos que el dinero que llegue de Europa, sirva para la reactivación económica y la creación de empleo. La pobreza tiene rostro de mujer pues el 70% de las personas atendidas son mujeres.
¿Qué ha pasado, por ejemplo, con aquellos sin hogar? ¿A qué colectivo le han dedicado más esfuerzos?
Hemos colaborado con los Ayuntamientos para que los “sin techo” estuvieran lo más protegidos posible, tanto en la pandemia como en la nevada, llevándoles a albergues, polideportivos y hostales. Hemos estado muy pendientes de nuestros mayores y de forma muy especial, de los que viven solos.
¿Podemos decir que hemos pasado la crisis aguda de esta pandemia?
No soy experto en esta materia, pero si hay algo claro es que a menos movilidad, menor contagio y por ello, hay que ser prudentes y responsables. Hay que compaginar la menor movilidad posible con el desarrollo de la actividad económica, y esto no es fácil. Luego está la actuación de los políticos que a veces no está siendo muy edificante.
¿Es obligatorio el no bajar la guardia ante la pandemia del Covid-19?
Es obligatorio y totalmente necesario. Esperemos que las vacunas avancen pero aún así, no se puede bajar la guardia. Hay que seguir realizando todo lo que nos dicen las autoridades sanitarias: mascarillas, desinfección de manos, de la compra, distancia de seguridad, etc….
Hablemos de solidaridad en estos días. ¿Es cierto que esta crisis está sacando el lado más humano de las personas?
En las situaciones difíciles, la ciudadanía es muy solidaria, incluso jugándose la vida como hemos visto con muchos colectivos y voluntarios. Desde que comenzó la pandemia muchas personas se han ofrecido para ayudar. Más de 1700 personas, se han quedado como voluntarios permanentes.
Toledo y sus pueblos siempre son solidarios.
Toledo y su provincia, y toda Castilla La Mancha son muy solidarios. Infinidad de personas nos han llamado para ver qué podían hacer, porque querían ayudar, como decía antes. Empresas ofreciendo dinero o los productos que fabrican, agricultores ofreciendo frutas y verduras, deportistas, gente del mundo cultural, ayuntamientos, en fin, que ha sido una avalancha de solidaridad increíble.
¿Cree que la tecnología llegará a invalidarnos como seres sociales que somos?
Tenemos que ser lo suficientemente inteligentes para aprovecharnos de las tecnologías sin que nos dominen. Porque el calor de una mano amiga es insustituible. Por eso ha sido tan duro lo de las residencias. Siempre se ha dicho, lo duro que debe ser morir solo, sin alguien al lado que te reconforte.
Cuéntenos alguna anécdota que le haya emocionado durante estos días de trabajo en Cruz Roja.
Pues muy recientemente y con motivo de la nevada en la que hemos atendido a muchos camioneros, me emocionó mucho la llamada de una asturiana, esposa de un camionero, para darnos las gracias por cómo habíamos atendido a su marido y al resto de compañeros.
Le acaban de conceder la medalla al mérito civil, ¿qué supone para usted?
Pues mire, es un honor muy grande, estoy muy contento y me siento muy honrado. Y le pido a Dios que me de salud, para poder seguir aportando mi granito de arena a la consecución de un mundo un poquito más justo y solidario, porque aunque parezca una utopía yo creo que “otro mundo mejor es posible “.
¿Hace falta más ayuda? ¿Qué revindica desde su institución?
Nosotros reivindicamos políticas que ayuden a los más necesitados. Que cuando haya recuperación económica llegue a todos. Los poderes públicos deben ser conscientes de las desigualdades y que en épocas de crisis crecen más aún. Cuando hay crisis económicas la gente sabe que luego pasa, que son ciclos. Sin embargo, ahora el pesimismo es más profundo y generalizado ante la incertidumbre futura.
Para terminar ¿Qué mensaje envía desde su colectivo a los ciudadanos de Castilla la Mancha?
Pues a los ciudadanos, que no nos cansemos de ser solidarios y ayudemos siempre, pues siempre hay alguien peor que nosotros. Hay algo que se ha dado en llamar la fatiga de la solidaridad o sea que los ciudadanos ante problemas puntuales se vuelcan, pero cuando las situaciones se hacen persistentes, se cansan porque también tienen sus propios problemas. Con la gravedad de la situación actual tenemos que seguir ayudando a quien peor están. Y quiero ser optimista porque en el momento en que se generalicen las vacunas, vamos a poder con la epidemia, y la recuperación económica será fuerte.
Inma González

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