Ana, ¿Cómo cree que valoran sus clientes estos años al pie del cañón, los primeros 50 años de Agrícola el Prado?

Imagino que cada persona tiene un criterio diferente dependiendo de la relación profesional con nosotros. Pero el feedback siempre ha sido muy positivo, no trabajamos con artículos de ocio o de capricho, estamos trabajando con herramientas de trabajo y el cliente final que puede ser un agricultor o un ganadero agradece mucho una estabilidad, la misma marca, la misma gente. Nosotros somos una empresa pequeña y familiar con lo cual eso también da bastante seguridad.

Fernando ¿qué objetivos se ha marcado para el año 2019?

Para este  2019 queremos seguir creciendo, en  los últimos años hemos ido abriendo ramificaciones del negocio, hemos abierto una tienda en Plasencia y hemos empezado con la venta y distribución de semillas, abonos y fitosanitarios.

Ana ¿Qué le ha aportado a nivel profesional y personal dirigir el día a día de su empresa?

Una locura de vida. Estar constantemente formándote y creciendo a nivel profesional y ser consciente de que tienes que estar siempre al mejor nivel profesional. Esto tiene vida propia  que te obliga a no bajar nunca la guardia. A nivel personal, realmente el trabajo a mí no me ha cambiado la vida. Yo tengo claras mis prioridades, mi familia, mis amigos y eso no ha cambiado absolutamente nada, ni mi relación con ellos, ni mi vida.

Y uno de los momentos más gratificantes...?

Ha habido muchos. La jubilación de nuestro padre  por ejemplo y el relevo generacional fue uno de los momentos más gratificantes para nosotros. Ver la cara de nuestros padres emocionados y saber que había confiado plenamente en nosotros. El 45 aniversario fue un peldaño más, la inauguración de las instalaciones de Plasencia. Y sobre todo, el 30 de noviembre cuando hicimos la fiesta del 50 aniversario que  creemos que  ha sido la implosión y la eclosión de todo. Luego hay mil anécdotas, viajes, gente que conoces, pero como momentos el 50 aniversario ha sido el más importante para nosotros.

Fernando, ¿en qué ha cambiado el sector desde que comenrzaron allá por los años 70 hasta hoy?

En todo. La relación con el cliente, el propio cliente, lo que vendemos, el sector. Ha cambiado todo de una manera radical y además la evolución ha sido progresiva y muy rápida. El nivel de exigencia es mucho más alto. Ahora es una carrera de fondo en el que el nivel de exigencia profesional es mucho más alto y tiene más peso que la relación personal con los clientes.

Con qué primeras marcas cuentan actualmente en Agrícola el Prado?

Nosotros somos concesionario oficial de New Holland, lo llevamos en la sangre. Hemos crecido con el grupo Fiat Agri. Al ser el primer fabricante tenemos de todo, vendimiadoras, cosechadoras, empacadoras, lógicamente toda la gama de tractores y  tenemos la nueva gama de aperos.  Hemos seguido la línea de nuestro padre pero reforzando con máquinas de otras  marcas. Tenemos tienda de libre disposición de recambios y el taller. Y también estamos inmersos en el tema de abonos, semillas y fitosanitarios. Tenemos un montón de marcas, pero la principal y la de siempre es New Holland, pero por nombrar alguna BCS, Solá, Serrat, Toro, Echo, también hemos diversificado ya que hemos metido máquinas de jardinería.

 Agrícola el Prado es un referente en Talavera y comarca cual es su principal valor añadido?

Para nosotros nuestro principal valor añadido es ser cercanos y próximos.  El eslogan de nuestro 50 aniversario  “Porque todo lo hacemos desde el corazón” y la verdad es que somos una empresa cercana y próxima.  Somos los primeros en llegar y los últimos en irnos.

Fernando eligieron un día con mucho amor, el 14 de febrero de 2015 inauguraron en la localidad de Plasencia (Cáceres) la delegación oficial de Agrícola el Prado y un nuevo concesionario de New Holland. ¿Nos hace un balance de estos casi cuatro años?

El eslogan era “Enamórate de Agrícola el Prado”, fue una experiencia bonita pero muy dura e intensa, porque no podíamos bajar el nivel de exigencia con la delegación de Talavera. Están siendo unos años difíciles porque es una zona totalmente diferente y, una de nuestras  sorpresas es que parece que estamos en otra galaxia aunque estemos aquí al lado. El sistema de trabajo  que tenemos allí es totalmente diferente al de aquí. El trato con la gente es diferente. Hemos tenido que adaptarnos a métodos de trabajo que aquí funcionan pero allí nos ha costado encajar. Pero poco a poco hemos ido creciendo, sabíamos de antemano que era un reto complicado. Pero en este último año se va viendo color y la luz al final del túnel.  Y va funcionando. Es una experiencia maravillosa , muy gratificante porque  la gente que hemos conocido y estamos tratando es fantástica.

Ana, ¿qué es lo más importante para Agrícola el Prado?

Nuestra gente. Hemos cuidado mucho a los de dentro y a los de fuera.  El haber remado todos juntos en la misma dirección hace que aseguremos nuestros proyectos. Para nosotros es muy importante realizar un buen trabajo, cuidar a nuestro equipo y preservar a nuestros clientes.

Ana, Fernando, que proyectos tienen en mente para el año que acaba de comenzar?

Como proyecto, no tenemos nada en mente.   Queremos  seguir consolidando  nuestras empresas  aunque Talavera funciona fenomenal,  pero no debemos de bajar la guardia y es que nuestro propósito para este año es, afianzar Plasencia con el fin de afincarnos mucho más. Otro propósito es seguir apostando  en el tema de abonos, semillas y fitosanitarios y, hacernos más fuertes para poder crecer.

Desde Fundación Futurart, les deseamos muchísima suerte y, que todos sus propósitos se cumplan.

 

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