Hablar en público puede ser la peor experiencia de tu vida si no controlas un aspecto fundamental. ¿Quieres saber cuál es?

 

Como te decía, existe un paso indispensable a la hora de hablar en público. El 75% de la población mundial presenta ansiedad cuando tiene que hablar en público y con esta estrategia, la reducirás considerablemente.

 

Me refiero a la regla de los siete segundos que consiste en quedarte quieto, en silencio y respirando profundamente durante siete segundos antes de tu intervención.

 

 

¿Por qué es tan importante?

 

Seguro que habrás escuchado en más de una ocasión la expresión de que "la primera impresión es la que cuenta". Pues por ahí van los tiros. Los siete primeros segundos son vitales para el público y para ti.

 

El cerebro de los asistentes decidirá en esos siete segundos si eres una persona fiable o no. Y así, cuando vas a hablar en público, parecer fiable es lo mínimo que te van a exigir. Pero para que el público esté tranquilo, tú también debes estarlo. Es como si ves a tu dentista nervioso e inseguro antes de extraerte una muela. Dudarías de él ¿verdad?.

 

Pues esto es lo mismo cuando tienes que hablar en público delante de otras personas. Has de estar tranquilo y, si sigues la regla de los siete segundos, notarás  la diferencia. Y es que si tú te relajas, transmitirás seguridad, convencimiento y tranquilidad a los asistentes.

 

 

Tú eres el piloto

 

Te voy a pedir que por un momento imagines que eres piloto de vuelo y estás a punto de despegar hacia el Caribe con un avión repleto de pasajeros y que tras encender los motores aceleras por la pista para comenzar el despegue; pero cuando el avión comienza a tomar altura, todo empieza a moverse. Suenan las alarmas y se descuelgan los equipajes de los compartimentos y todo el pasaje se pone a gritar desesperado como en una película...

 

Intentas controlar la situación como puedes hasta que te haces de nuevo con el control de los mandos; entonces todo vuelve a la normalidad y aterrizas en tu destino sin complicaciones. Pero ¿de qué crees que se acordarán los pasajeros ?... ¿del mal trago del despegue o del resto del trayecto aunque haya discurrido bien?

 

Pues cuando hablas en público ocurre lo mismo. Tú eres el piloto durante la exposición y si tienes un despegue perfecto, las posibilidades de que los asistentes salgan satisfechos de tu intervención se multiplican. Sin embargo, si tu inicio no es bueno, aunque intentes arreglarlo, habrás perdido la oportunidad de tener un discurso claro y efectivo.

 

Así que ya sabes, sigue la regla de los siete segundos, planta los pies en el suelo y mira a los asistentes, respira con profundidad para despegar en buenas condiciones. Haz que tu pasaje, tu público llegue a su destino habiendo tenido un vuelo feliz.

 

Espero que este artículo te resulte útil.

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