ENTREVISTA AL GERENTE DE HIFULFER EMILIO FÉRNÁNDEZ HERNÁNDEZ.

HIFULFER: toda una vida al servicio del sector ganadero

Hifulfer significa Hijos de Fulgencio Fernández. Emilio Fernández es la cuarta generación de ésta empresa familiar. Su padre y abuelo se llamaban Fulgencio, por eso, cuando Emilio llevaba el negocio  junto con su padre, ellos eran hijos de Fulgencio Fernández.

¿Cuándo comenzó la andadura de la empresa?

Hemos fechado la fundación en 1898, pero es muy anterior. El taller fue fundado por mi bisabuelo. Era un taller de forja, en ese entonces no existían los motores ni las máquinas de ordeñar.

La empresa fue evolucionando. 

Por lo que me contaba mi padre, España estaba atravesada por carreteras de norte a sur y de este a oeste, las mercancías iban tiradas por carromatos con caballos. Cuando los ejes se partían por las cargas y el mal estado de los caminos, ellos se encargaban de arreglarlo.

Ellos también empezaron a hacer los primeros riegos de noria. Unos cangilones, donde había una mula o un borriguito dando vueltas.

Cuando vinieron los primeros motores en los años 50 para el tema del riego, ellos empezaron a montarlos.

A principios de los 70, mi padre cogió todo el tema de ordeño que hasta el día de hoy continuamos.

Ha cambiado la línea de negocio de la empresa.

Cuando yo empecé a trabajar tenía 14 años, estaba mi abuelo, mi tío (hermano de mi padre) y yo.  En aquella época tenían además dos empleados.

A medida que mi abuelo falleció, mi tío se jubiló,  y luego mi padre, tuve que tomar una decisión, porque no me podía dedicar a motores de riego, a motores de agua, a ordeñadoras. Finalmente,  cogí el camino de la instalación de máquinas de ordeño porque además me gustaba mucho.

Actualmente, en la empresa está también mi hija y tengo además a 3 empleados.

¿Qué servicios ofrece Hifulfer?

Vendemos, instalamos, reparamos, montamos y damos servicio técnico a máquinas para ordeñar las vacas, cabras y ovejas.

También realizamos mantenimientos y revisiones de las maquinarias.  Éstas no son obligatorias como en otros sectores. El ganadero las realiza cuando puede invertir.

Las revisiones siempre son buenas pero no son imprescindibles porque podemos hacer una revisión hoy, estar todo en orden y la maquinaria romperse al día siguiente. Ya sea por problemas de mecánica o electrónica, por una tormenta, etc. Hay fallos que no pueden preverse.

Tenemos un servicio de 24 horas, 7 días a la semana, los 365 días del año porque los animales se tienen que ordeñar todos los días y una avería puede ocurrir en cualquier momento, sea Navidad, Año Nuevo o la hora que sea.

Éste negocio requiere mucho sacrificio, principalmente por mi parte, porque soy yo el que está disponible de lunes a domingo en caso de cualquier problema.  Salvo casos muy puntuales que envío a mis empleados.

Pero es uno de los ingredientes esenciales: la inmediatez con la que respondemos a las necesidades de los ganaderos y que ofrecemos nuestros servicios.

El objetivo de esto es que se le haga el menor extravío posible al ganado, porque los animales tienen unas rutinas en las que se les ordeña siempre a la misma hora: por la mañana y por la tarde. Lógicamente cuando hay una avería se tarda más ordeñar, dependiendo de dónde está la explotación y de la magnitud de la propia avería.

¿Dónde están vuestros clientes?

Aparte de  la Provincia de Toledo, también llegamos a las provincias limítrofes, podemos tener un radio de acción de entre 100-150 km a la redonda.

Nos tenemos que ir moviendo para buscar clientes y, a su vez, los clientes nos buscan a nosotros.

Actualmente, hay unas tres empresas de ordeño en Talavera, que yo sepa. Había bastantes más, pero la gente va cerrando por lo que decía antes, es un sacrificio muy grande.

Antes había en Talavera mercados de  ganados muy importantes cada 15 días y eso era muy bueno para nuestro sector. Actualmente eso ya no es así, le llevamos al ganadero todo lo que necesita.

Ahora mismo nos quejamos porque el sector lácteo tiene unos precios muy bajos pero por el lado de la clientela no. Lógicamente una parte viene heredada por la parte de mi abuelo y de mi padre, hoy son hijos y nietos también. Nos conoce bastante gente.

¿Con qué dificultades os habéis encontrado?

Nos ha costado mucho que el ganadero nos reconozca, posiblemente porque ha habido siempre unas determinadas marcas de mucho nombre en el propio mercado.

Trabajamos con marcas con menos nombre pero que son tan buenas como las que han hecho mucho marketing. La prueba está en que tenemos muchas instalaciones y una clientela bastante fiel.

Nosotros damos servicio de nuestras marcas y de las punteras también.

El punto de todo esto es que no todo el mundo está dispuesto a sacrificarse ni a sacrificar a su propia familia, de tener todo preparado para irte con tu familia un domingo y tener que cancelar todo porque hay una avería.

¿Qué proyectos tenéis para el 2018?

Vamos según va el sector. Si la cosa va bien, el precio de la leche sube, entonces el ganadero invierte y propone proyectos.

Hemos tenido unos años bastante buenos pero ahora la cosa está bastante parada y vamos aguantando.

Mi proyecto es que mi hija siga con la empresa, que haya continuidad de otra generación. Lleva toda la vida conmigo y me gustaría que siguiera para que fuese su medio de vida.

También estamos pensando  montar nuestra página web porque los ganaderos acuden mucho a Internet para buscar precio, productos y servicios.

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